Si los presidentes municipales de
Guerrero cumplieron ya un mes de estarse tronando los dedos porque sus
antecesores –salvo algunos honrosos casos—los dejaron sin recursos, ni siquiera
para la compra de agua de garrafón, será mejor que se vayan preparando
psicológicamente porque la cosa se va poner peor.
El punto en la i lo puso el alcalde
de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, quien confirmó que en el proyecto de
Presupuesto de Egresos federal para el año 2016 viene un recorte presupuestal
para los municipios en promedio del 35 por ciento.
Así es. Sin importar que las cosas
suban de precio, los presidentes municipales entrantes tendrán una tercera
parte de recursos menos de lo que sus antecesores dispusieron para el presente
año.
Es decir: a las deudas heredadas, la
falta de mobiliario y equipo, los laudos laborales y lo que hayan pedido
prestado para medio operar y pagar sueldos y aguinaldos, súmele que van a tener
menos dinero en todo 2016.
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