lunes, 26 de octubre de 2015

Terminó el reino de "Nunca Jamás"

T. J. Gómez

Finalmente, llegó a su fin. El tiempo del oscurantismo en la tierra del Guerrero terminó. El reino de Nunca Jamás llegó a su fin. La era del “orden y paz” ha iniciado.

Un año de gobierno dizque ciudadano concluyó formalmente la medianoche de ayer. Aunque en términos reales todavía hay quienes dudan de la esencia misma del término: ¿hubo gobierno?

Los que más están confundidos son los agoreros del desastre, los insurrectos y poseídos del virus del caos. Esos que sobre todo durante el último año se dedicaron a lucrar de la desgracia ajena, de la falta de autoridad, aprovechándose de que el rey de Nunca Jamás era su cuate, de que el rey prefería las fiestas que la toma de decisiones, de que era capaz de suprimir todas las leyes con tal de defender a sus cuates.

Ahora, tal y como estaba escrito, el Elegido es el nuevo rey. Ungido con la corona de la democracia, desempeña el cargo rodeado de tirios y troyanos, todos de su estirpe tricolor y uno que otro manchado.

Lo cierto es que, a partir de las elucubraciones de brujos y chamanes, no estaría dejando nada al azar ni a la casualidad, menos estaría dejando grietas para que se le cuele el desorden.

Las grandes dinastías tricolores tienen a sus representantes en el gabinetazo de El Elegido. Pareciera que cada grupo escogió a sus mejores cuadros para que empiecen a estructurarse las fuerzas del reino y con ello empezar a ponder orden y, en un remoto caso, lograr la paz.

Florencio Salazar Adame, ex funcionario de primer nivel federal, ex embajador, volvería a ser secretario General de Gobierno, cargo que ocupó en la administración del que fue el último gobernador priísta, René Juárez Cisneros. Ex panista, ciudadano ahora, sería el responsable de la política interior.

Héctor Apreza Patrón, uno de los hombres de mayor confianza del rey, será el encargado de las arcas. Como secretario de Finanzas y Administración le tocará lo que se antoja una de las aventuras más grandes que amenaza palmo a palmo con convertirse en tragedia peor que griega: sacar de la bancarrota a la entidad.

Las deudas y presuntos fraudes se cuentan por decenas de miles de millones de pesos. En un estado donde todo hace falta, se antoja crítico que haya habido dinero para que muchos ahora ex funcionarios se hicieran ricos y el estado no tenga ni para una aspirina. Literalmente.

Un reino se fundamenta en cuatro ejes: la gobernabilidad, la disponibilidad de recursos, la seguridad y la imagen que los vasallos tengan de su rey.

Para la seguridad no hay definido. Lo cierto es que urge poner a alguien en esa área que por lo menos haga como que trabaja y no tenga a todos unidos en su contra.

En lo relativo a la comunicación social se perfila quien ya asumió esa responsabilidad. La acapulqueña Ericka Lührs quien goza de buena relación y es operadora política.

Así inicia el nuevo reinado. Ahora a esperar cómo le empiezan a brincar los agoreros del desastre, insurrectos y hasta zombies, esos que se niegan a aceptar que su periodo ya terminó.

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