T. J. Gómez
Hubo una vez un político sabio en Guerrero que
sentenció: si quieres que un asunto no se resuelva, crea una comisión especial
en el Congreso.
Y no andaba tan equivocado. El paso de las
Legislaturas locales ha confirmado una y otra vez esa hipótesis; ya sea para el
asunto de la presa La Parota, o por la agresión que sufrieron turistas
españolas en Acapulco. Al final, simple y sencillamente no pasa nada.
Las comisiones especiales no pasan de ser mas que un
asunto coyuntural que le permite a quien la preside ganar reflectores gratis,
pero ni resuelven ni dictaminan ni nada.
Y es donde surge la duda: ¿las comisiones especiales
para el análisis del denominado “Caso Iguala” realmente sirven de algo?
Tal vez quienes las promueven han visto muchas
películas gringas, ya que en Estados Unidos el Congreso nacional sí tiene
facultades y capacidad para realizar investigaciones de verdad, no nada más
revisar los periódicos y señalar como si fueran inquisidores a tirios y
troyanos.
En los Estados Unidos los legisladores son gente
profesional, con equipos de asesores que sí leen y sí trabajan. Y la calidad
moral y resultados que ofrecen les permiten sentar a cualquier funcionario
federal y realmente exigirle cuentas.
Pero en México… En Guerrero… Llama la atención que
ahora se esté anunciando que van a citar al ex gobernador Ángel Aguirre Rivero
y al ex procurador Iñaki Blanco, para que cuenten su parte de la historia sobre
los condenables hechos ocurridos la noche del 26 y madrugada del 27 de
septiembre de 2014… ¿Y como para qué?
¿En realidad, quienes traen esta idea piensan que van
a descubrir el hilo negro? ¿Creen que el ex mandatario vaya a decir algo más de
lo que ha venido diciendo durante los últimos 14 meses?
Y aún si lograran que estos citatorios pasaran de
pasarela a algo más productivo, ¿serviría de algo más que para hacer sendos
discursos y exhortos? A veces pareciera que algunos hombres y mujeres de la
política sobre actúan y se asumen como fiscales, ministerios públicos o incluso
jueces.
Amagan, acusan, exigen… y al final… no… pasa… nada…
Pareciera que el ánimo de esta comisión especial,
tanto la de nivel federal como local, es la de informarse de lo que no vieron
en la tele o no leyeron en los periódicos. Es volver a revolcar al perro para
ver si ladra diferente, pero no ocurre así.
Y lo más curioso es que hay otros temas que afectan a
la sociedad y esos no entran en la agenda del protagonismo, porque simple y
sencillamente no son temas de reflectores, de escándalo, de circo.
Pero dejemos al tiempo que nos cuente, una vez más,
si de verdad sirven las comisiones especiales.