T. J. Gómez
Algo ha de tener el Aedes Aegipty que aguanta en su frágil y
ruidosa estructura física tres virus: dengue, chikungunya y ahora el zika.
Ya se detectó un caso en Querétaro. Pero lo relevante es
que, a diferencia del pasado, ahora el responsable de la Secretaría de Salud en
Guerrero, Carlos de la Peña Pintos, en
lugar de negar u ocultar el problema, lo admitió y empezó a prender los focos
de alerta.
Una de las razones por las que la epidemia de chikungunya le
pegó más duro a pueblos enteros de Guerrero fue que el anterior dizque
secretario de Salud se esforzó en negar el problema… Aunque a lo mejor nunca se
enteró del problema de esa enfermedad, con eso de que prefería estar viajando a
Cuba a satisfacer sus necesidades físicas que estar operando en su dependencia…
Claro… También influyó que el anterior secretario y su
equipo de secuaces desaparecieron los recursos de la dependencia y no había ni
siquiera para comprarle sus arreos de trabajo a los que se dedican a fumigar al
mosco transmisor y ni siquiera para el salario de ellos mismos.
Por eso ahora llama tanto la atención de que Carlos de la
Peña hable con la verdad y no se esconda ni pretenda tapar el sol con un dedo.
Y si bien Salud estatal sigue padeciendo por no tener recursos financieros, con
que el máximo jefe admita que hay una situación que atender, lo menos que se
espera es que los demás integrantes de la estructura sanitaria actúen en
consecuencia.
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