T. J.
Gómez
“Estamos
en Guerrero. En Guerrero no nos gusta que nos ninguneen y se pasen de listos…
No me gusta que me ninguneen y el día que me ninguneen, no se los voy a
permitir”, fue la sentencia de El Elegido.
Luego del
desafortunado teléfono descompuesto que se dio en torno al hallazgo de
cadáveres en una zona de chihihualco, El Elegido hizo referencia a la actitud
asumida por algún funcionario de la PGR, quien se hizo el interesante al
filtrar la información, pero no continuó la cadena de responsabilidad de tal
manera de que oficialmente se confirmara dicho hecho.
El
incidente le costó el hueso al ex secretario de Protección Civil, en una
maniobra que aún no queda muy clara, sobre todo porque se podría pensar que
tenía mayor responsabilidad otro secretario, uno que es tan seguro que apenas
hace unos días lo obligaron a salir de su madriguera a explicar lo que ocurre
en la sierra… y mal.
Pero lo
cierto es que esa espinita del escándalo innecesario la trae clavada El Elegido
en su pecho… y eso no se va quedar así…
“(Tenían
que ) hacer lo correcto. A lo mejor no precisamente llamarme o rendirme
cuentas, pudieron haberlo hecho a través del secretario General de Gobierno y
no esperar a que me informara un trabajador de Protección Civil”, refirió en
una entrevista con un medio nacional.
Pues tal
vez a algunos de la PGR se les olvida, pero es el gobernador del estado. Y por
mera y mínima coordinación, pues una tarjetita. Pero no. No ocurrió así, y el
pancho se armó. Y las consecuencias, apenas estamos por verlas.
Sobre todo
porque los incidentes en que está vinculándose directamente la fiscalía de la
nación en Guerrero son cada día más frecuentes y más pesados y, a diferencia de
lo que ocurriría con el caso de las autoridades locales, no se ven muchos
resultados. Algo que también podría antojarse como natural y obvio.
Pero de
que la complejidad de una actuación ministerial lleve a un conflicto
protocolario, ahí ya es mucho trecho. Y si la PGR también ha guardado silencio
oficial y El Elegido ya no se aguantó, es porque debe haber una explicación
llana para el incidente.
Mientras
tanto, la vida sigue. El periodo vacacional es casi total en la capital de
Guerrero y, más allá de la violencia y los problemas, la gente se apresta a
vivir unos días de tranquilidad en compañía de sus seres queridos.