miércoles, 23 de diciembre de 2015

La cruda realidad

T. J. Gómez

Transcurrió el Paseo del Pendón, la clase política se lució en pleno (casi todos son nuevos en sus cargos), la prepotencia se dejó ver en varios momentos del recorrido.
Pero tras el bullicio llega la realidad de Chilpancingo, ciudad que luce, como cada temporada vacacional decembrina: vacía.

Uno de los puntos que marca a la capital de Guerrero es que es una ciudad satélite. No produce nada, más que bloqueos y marchas; al ser la ciudad burocrática por excelencia, colmada por estudiantes y servidores públicos, el periodo vacacional representa un vacío.

Durante las próximas tres semanas, Chilpancingo habrá de vivir de los ahorros de sus pocos residentes. La lógica del gasto implica que a quienes ofertan productos y servicios de temporada, será a los únicos que les vaya bien. Aunque esa consideración también es relativa.

El comercio local sigue siendo vapuleado, sí, otra vez por lo mismo, por la falta de capacidad para competir con los grandes negocios o empresas que son las que captan el capital chilpancingueño.

En esta temporada de relax y fiestas, tal vez lo menos indicado es pensar en aspectos económicos. Pero para las autoridades municipales, por lo menos, debería ser una prioridad.

¿Quién mantiene a Chilpancingo?

Uno de los principales retos que se desatan en enero es el de recaudar, juntar dinero para tener con qué solicitar ante la federación que se destinen mayores recursos. El problema es que casi nadie en el gobierno piensa en recaudar, solo en gastar.

Tradicionalmente, un ayuntamiento tiene entradas como el pago del predial y el otorgamiento de permisos. Pero qué ocurre cuando nadie quiere pagar, cuando el tráfico de influencias y el solapamiento de lo que ya se hace de manera normal, incide directamente en un aspecto tan prioritario como es el de los ingresos de un gobierno.

Y recaudar no implica subir impuestos o crear nuevos. Es simple y sencillamente que cada quien le aporte lo que le toca.

Por ejemplo, llama la atención que en la Ciudad de México se han endurecido las multas por aplicar el reglamento de Tránsito, luego de que se confirmó que aplicar la ley constituye una de las principales fuentes de recursos de aquel gobierno.

Son miles de millones los que se captan por ese concepto. Alguien supo sustentar la idea, de aplicó, tuvo resultados y ahora va resultar más conveniente para los capitalinos y visitantes respetar la ley que violentarla.

Lo cierto es que más allá de estar esperando poses políticas o discursos floridos para el cierre del año, lo ideal sería que hubiera algo de planeación y toma de decisiones para que el ayuntamiento de Chilpancingo tenga una mayor capacidad recaudatoria.

Con ello que pueda superar las deudas y problemas que le dejó un 2015 de vandalismo y destrucción, de deudas heredadas y de compromisos crecientes.


Debería preocuparles. Si no lo hacen, ya veremos que las cosas se ponen peor.

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