miércoles, 23 de diciembre de 2015

El Pendón de Chilpancingo 2015

T. J. Gómez

Este fin de semana Chilpancingo se viste de fiesta. Da inicio formal la Feria de Navidad y Año Nuevo, que tradicionalmente era un motivo de orgullo guerrerense, crisol de tradiciones de todo el estado y punto obligado de estancia de las familias capitalinas.

El Paseo del Pendón, con el que se da anuncio al inicio de tan esperada festividad, era un ejemplo de una muchedumbre pacífica, de algarabía y de fraternidad.

Ahora, con la apertura indiscriminada de tiendas que expenden alcohol a diestra y siniestra, a grandes y a chicos, el Paseo del Pendón se transforma en una especie de cantinota en la que lo mismo adolescentes que mayores incurren en excesos etílicos ante la mirada sorprendida y hasta complaciente de la gente.

Ahora, con la inseguridad el tradicional palenque dejó de existir. Lo que era prácticamente uno de los mayores escenarios del jet set capitalino, ya no es nada.

De los juegos de la feria ubicados en esa polvosa zona llena de cables tendidos de manera irracional y peligrosa, ni hablar. Chilpancingo cambia, pero los juegos siguen siendo los mismos de siempre. Lo que sí se deja sentir diferente son los precios, ahí sí están con estándares de modernidad capitalista.

Del espectáculo del Teatro del Pueblo, ni que hablar. Se hace lo que se puede con lo que se tiene. Y desafortunadamente, pues con la poca calidad y visión que ha caracterizado a algunos patronatos, y la propia inseguridad, pues la cancha no da para mucho.

Y nada qué decir de lo complicado que es transitar en la zona de la feria en esta temporada. O otros problemas inherentes que se dan con la excesiva venta de bebidas alcohólicas en sus intalaciones, de los insultantes abusos de quienes ofertan alimentos y la ausencia de las autoridades para meter en cinta a quienes se quieren hacer ricos con la vent de un pollo, unos tacos o u cabrito.

¿Y la población de Chilpancingo? Estoica. En su nobleza, a pesar de todo lo que no es y debería ser su feria, la vive, la disfruta.


Ya fue un año de muchos bloqueos, marchas, vandalismo, impunidad, violencia, de aguantar hasta el pasado 26 de octubre a un gobierno estatal inútil, solapador de grupos radicales. Ya fue mucho. Es tiempo de olvidar y festejar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario