miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿Quién pagará por el desfalco a Guerrero?

T. J. Gómez

Conforme pasan los días, se siguen descubriendo más pifias e irregularidades financieras cometidas por Rogelio Ortega alías el Rey de Nunca Jamás y su caterva de universitarios que, al calor de las pruebas, se confirma que fueron buenos para desaparecer recursos.

Pero el saber popular sabe que lo más seguro es que el ex rey siga diciendo locuras e invente fantasmas para justificarse, y los que manejaron los recursos se rían del sistema pues nunca pisarán la cárcel por todo lo que hicieron.

Tal vez eso sea lo que más indigna y frustra. Que las cárceles estén llenas de gente cuyo monto del delito que cometió es ínfimo, mientras que alguien cobijado por un cargo en el gobierno puede desaparecer cientos de millones y no pasa nada.

De acuerdo con el informe presentado al Congreso local por el secretario de Finanzas, Héctor Apreza Patrón, la semana pasada, el boquete financiero que heredó El Elegido superaba los 30 mil millones de pesos, lo que representaba las dos terceras partes del presupuesto de todo un año en Guerrero.

Pero este miércoles, el mismísimo Elegido dio a conocer cifras adicionales sobre el daño financiero que imlicó un año del Rey de Nunca Jamás. Y las sumas pues francamamente están para llorar.

Hoy se supo que el gobierno statal tiene adeudos con instituciones y empresas del sector financiero y aseguradoras, por recursos que fueron descontados a los trabajadores y no fueron reportados, por mil 500 millones de pesos.

Además, no se comprobaron 130 millones de pesos del programa del Instituto Nacional de Emprendedores, y no fueron gestionados 81 millones de pesos en proyectos productivos.

Súmele 22 obras con irregularidades por 292 millones de pesos; tan solo el Acabus tiene pendientes 170 millones de pesos. Incluso, de acuerdo a como están las cosas, si el Acabus no entra en operaciones a más tardar el 31 de diciembre, Banobras le va cobrar el gobierno de Guerrero toda la lana que le prestó para ese proyecto que son 2 mil 155 millones de pesos.

Del Macrotúnel, obra que debió haber iniciado operacionesdesde junio pasado, y a la que ya le metieron 3 mil 500 millones de pesos, sigue parada porque a los que la hicieron nunca se les ocurrió que debían tramitar los permisos ambientales y la obra está demandada.

Bueno, para no hacérsela tan larga, ni siquiera la Diana Cazadora está terminada.

Un dato adicional, entre las plazas sin techo presupuestal de la Secretarías de Educación y Salud, suman 24 mil puestos de trabajo para los que no existe dinero para el pago de sus salarios.

La pregunta es: ¿qué hacen esas 24 mil 500 almas? ¿de verdad existirán? ¿Qué hacer con esa cantidad de trabajadores que es similar a la de todo el gobierno central de Guerrero que considera 20 secretarías?

Agréguele usted 300 mandos medios que alguien en algún momento los fue incluyendo en la nómina y actualmente no se sabe si trabajan para lo que fueron contratados.

Más o menos, así como van las cosas, el boquete financiero alcanza ya los 35 mil millones de pesos.


Y aún falta que lleguen la cadena de facturas sin pagar de cientos de proveedores, algunos casos muy dramáticos, que fueron víctimas del régimen de Rogelio Ortega.

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