T. J. Gómez
Conforme pasan los días,
se siguen descubriendo más pifias e irregularidades financieras cometidas por
Rogelio Ortega alías el Rey de Nunca Jamás y su caterva de universitarios que,
al calor de las pruebas, se confirma que fueron buenos para desaparecer
recursos.
Pero el saber popular sabe
que lo más seguro es que el ex rey siga diciendo locuras e invente fantasmas
para justificarse, y los que manejaron los recursos se rían del sistema pues
nunca pisarán la cárcel por todo lo que hicieron.
Tal vez eso sea lo que más
indigna y frustra. Que las cárceles estén llenas de gente cuyo monto del delito
que cometió es ínfimo, mientras que alguien cobijado por un cargo en el
gobierno puede desaparecer cientos de millones y no pasa nada.
De acuerdo con el informe
presentado al Congreso local por el secretario de Finanzas, Héctor Apreza
Patrón, la semana pasada, el boquete financiero que heredó El Elegido superaba
los 30 mil millones de pesos, lo que representaba las dos terceras partes del
presupuesto de todo un año en Guerrero.
Pero este miércoles, el
mismísimo Elegido dio a conocer cifras adicionales sobre el daño financiero que
imlicó un año del Rey de Nunca Jamás. Y las sumas pues francamamente están para
llorar.
Hoy se supo que el
gobierno statal tiene adeudos con instituciones y empresas del sector
financiero y aseguradoras, por recursos que fueron descontados a los
trabajadores y no fueron reportados, por mil 500 millones de pesos.
Además, no se comprobaron
130 millones de pesos del programa del Instituto Nacional de Emprendedores, y
no fueron gestionados 81 millones de pesos en proyectos productivos.
Súmele 22 obras con
irregularidades por 292 millones de pesos; tan solo el Acabus tiene pendientes
170 millones de pesos. Incluso, de acuerdo a como están las cosas, si el Acabus
no entra en operaciones a más tardar el 31 de diciembre, Banobras le va cobrar
el gobierno de Guerrero toda la lana que le prestó para ese proyecto que son 2 mil
155 millones de pesos.
Del Macrotúnel, obra que
debió haber iniciado operacionesdesde junio pasado, y a la que ya le metieron 3
mil 500 millones de pesos, sigue parada porque a los que la hicieron nunca se
les ocurrió que debían tramitar los permisos ambientales y la obra está
demandada.
Bueno, para no hacérsela
tan larga, ni siquiera la Diana Cazadora está terminada.
Un dato adicional, entre
las plazas sin techo presupuestal de la Secretarías de Educación y Salud, suman
24 mil puestos de trabajo para los que no existe dinero para el pago de sus
salarios.
La pregunta es: ¿qué hacen
esas 24 mil 500 almas? ¿de verdad existirán? ¿Qué hacer con esa cantidad de
trabajadores que es similar a la de todo el gobierno central de Guerrero que
considera 20 secretarías?
Agréguele usted 300 mandos
medios que alguien en algún momento los fue incluyendo en la nómina y
actualmente no se sabe si trabajan para lo que fueron contratados.
Más o menos, así como van
las cosas, el boquete financiero alcanza ya los 35 mil millones de pesos.
Y aún falta que lleguen la
cadena de facturas sin pagar de cientos de proveedores, algunos casos muy
dramáticos, que fueron víctimas del régimen de Rogelio Ortega.
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