T. J. Gómez
La acusación fue directa en contra de Xavier Olea Peláez, quien aspira a ser el próximo Fiscal General del Estado en torno a su relación con uno de los más importantes líderes del priísmo nacional, Manuel Añorve: no es mi padrino, es mi “amigo de toda la vida”.
Así le paró el balón el representante de uno de los bufetes más polémicos de abogados que hay en México, al diputado Ricardo Mejía Berdeja, quien ya llevaba varios días duro y dale con que el aspirante es el alfil del ex alcalde acapulqueño.
Seca fue la acusación. Seca fue la respuesta. Y tal vez eso sea lo que le hace falta a la Fiscalía General del Estado: alguien que tenga la capacidad de enfrentar la realidad y no nada más huir, esconderse, justificarse o echarle la culpa al de enfrente. Para ese cargo se necesitan… valentía y sagacidad…
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