T. J. Gómez
Ironías de la vida: Lo dejan estar de dirigente del
partido satélite del tricolor, lo dejan llegar como subsecretario de una de las
áreas más prioritarias del gobierno federal… y lo sacrifican…
¿Cuánto le duró el gusto de ser subsecretario de
Prevención a Arturo Escobar? ¿Qué culpas no había pagado que se las cobraron de
tal manera que no nada más se queda sin empleo sino que hasta la cárcel puede ir
a dar?
Esta es una lección del libro no escrito de cómo se
ejerce el poder. Y es la prueba para quienes piensan que las alianzas y los
acuerdos pueden solapar cualquier exceso, o bien, que estos durarán para
siempre.
La política a la mexicana ha sido motivo de estudio
por algunos de los más prestigiados generadores de conocimiento durante el
siglo XX. La “dictadura perfecta” es uno de los regímenes que más han sido
analizados y cuestionados pero, al final del día, sigue como sistema vigente.
Y ayer tuvo uno de sus mejores ejemplos de desempeño
al depurar uno de sus actores más verdes y sacudírselo sin necesidad de dar
mayor explicación: las pruebas las tiene la Fepade, y curiosamente el único
aparente responsable fue el señor Escobar.
El sistema tiene sus reglas y no hay excepciones. Y
ahora le tocó pagar sus culpas, excesos u omisiones a un subsecretario de
Gobernación.
Así, el modelo se puede trasladar a Guerrero. Y con
ello configurar los escenarios que podrían explicar las próximas designaciones
en cargos estratégicos, a los que no necesariamente llegan quienes deben, sino
quienes se necesita para después sacudírselos si no dan los resultados que se
requieren. Al final, los compromisos políticos fueron cumplidos; si no se
aprovechó la oportunidad, es culpa del que no pudo o no quiso.
En ocasiones, pareciera que la tendencia es nombrar
al más malo, al más ignorante o al más incómodo. Pero en el sistema nada pasa
por casualidad, todo tiene un fin. Y el fin, aunque incomode a muchos,
justifica los medios.
Esa ha sido una de las máximas de la política
mexicana que le dio estabilidad, aunque muchas veces criticadas, al país.
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