A dos semanas de que El Elegido dio por terminado al Reino de Nunca Jamás comienzan a tenerse los datos más concretos y específicos que ese periodo desastroso significó para Guerrero.
Y de entrada, quienes están en la tablita son, otra vez, los trabajadores del gobierno estatal; un ejército de 30 mil almas para quienes quien fuera el rey de Nunca Jamás no les dejó dinerito ni para el pavo de Navidad, menos para sus aguinaldos.
Ese, junto con otros gastos emergentes, urgentes y apremiantes implican que nada más le hacen falta 2 mil millones de pesos, nada más para salir delante de los compromisos de aquí a que acabe el año… Menos de dos meses…
Así lo precisó el secretario de Finanzas, Héctor Apreza Patrón sobre quien carga la mayor carga de un gobierno que inicia y que no tiene, coloquialmente, ni para los pasajes. Esto a pesar de que los más de 44 mil millones de pesos que le aprobó el Congreso local al ex Rey de Nunca Jamás para tooddooo el año.
Más allá del gobierno de ocurrencias y para sus cuates, el ex Rey de nunca Jamás fingió demencia o supo mentir muy bien ante la lluvia de señalamientos que le hicieron desde hace meses sobre los faltantes presupuestales.
En su momento y para variar, solo se dedicó a echarle la culpa a la federación –la misma federación que tantos millones le dio al principio de su mandato para que estabilizara el estado--, a los anteriores gobernadores, y hasta embarró a quienes nada tenían que ver en sus broncas con tal de justificar sus inconsistencias financieras.
Lo bueno es que el secretario de Finanzas actual ya sabe que no se puede jugar o improvisar con los presupuestos públicos y que, por el contrario, su trabajo es hacer magia con lo que hay o lo que se pueda negociar en los próximos días con la Secretaría de Hacienda federal.
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