A horas de
iniciada el reinado de El Elegido, ya se truenan las manos muchos vividores del
movimiento social, líderes de organizaciones de tres y los defensores de lo que
sea para empezar a realizar marchas, plantones, tomas de palacio y otras
acciones para presionar y ver qué sacan.
Es claro
que si las horas hombre destinadas a marchas, plantones y otro tipo de acciones
de esas organizaciones --que operan como franquicias más efectivas que las
vendedoras de hamburguesas—contaran como productivas, Guerrero sería un estado
de primer mundo. Pero no es así.
Los
líderes de tribus y clubes disfrazados de organizaciones sociales ya hacen su
“carta a Santa Claus”, para ver si tienen suerte y les empieza a caer su
Navidad desde el mes de noviembre.
Sólo que
hay un pequeño detalle que obviamente a los vividores de la lucha social no les
importa: no hay recursos estatales. Quien fuera rey de Nunca Jamás no dejó ni
los cambios.
Y
precisamente ese problema de los dineros ya congrega a magos, brujos, chamanes
y demás especialistas que buscan la forma de descubrir a dónde se fueron y,
sobre todo, cómo se pueden obtener los 18 mil 500 millones de pesos que, de
entrada, debe El Elegido sin haber siquiera metido las manos.
Y lo peor
de todo apenas viene. Dicen los que saben que conforme se empiezan a encontrar
cajas vacías donde deberían haber contratos, facturas y todo tio de
comprobación de recursos.
También se
preguntan dónde quedó el dinero aprobado para realizar obras públicas e incluso
otros más ya se acordaron que alguien quedó a deber los uniformes y útiles
escolares que, por ley, debieron entregarse desde hace dos meses.
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