T. J. Gómez
El histórico huracán Patricia, “El Monstruo”,
puso a prueba la capacidad del Estado Mexicano de prever y administrar una
crisis.
La naturaleza una vez más demostró que por más
tecnología, que por encima del poder político y económico, el hombre sigue
siendo insignificante ante sus manifestaciones más extremas.
Por mucho, Patricia pasa a la historia como el
fenómeno que conjugó todas las variables posibles, y así las supo leer el
gobierno mexicano: el más rápido, el más fuerte, el más grande.
Un diámetro de 400 kilómetros, rachas de más de
420 kilómetros por hora; es decir, una persona podría ser llevada de Acapulco a
México por Patricia en menos de una hora… y como diría un tuitero, sin
bloqueos.
Pero el escenario de desastre, además de las
grandes cantidades de agua y los fuertes vientos, se complicó debido a los
millones de toneladas de cenizas… así… millones de toneladas de ceniza que se
encontraban en las laderas del volcán de Colima.
Patricia no sólo se aceleró pasando en unas
horas de Tormenta Tropical a Huracán nivel 4. No solo se convirtió en el
primero Categoría 5 en entrar a tierras de la costa del Pacífico. También se
prevé que con esa fuerza le alcance a cruzar el macizo más ancho del país y
llegar a mojar a los gringos del sureste.
Con todo eso, el Estado Mexicano reaccionó
oportunamente, con toda su capacidad y hasta coordinados. Ahora sí se vió a los
gobernadores operando e incluso, según ha trascendido, hasta los alcaldes
tuvieron que entrarle con su parte.
Con más de un día de anticipación se alertó a
la población para que no saliera de su casa a partir de este viernes 23 de
octubre a las tres de la tarde. Incluso se pidió a las empresas que
suspendieran labores y la Secretaría de Hacienda instruyó se cancelaran las
actividades financieras y bancarias en Jalisco, Colima y Michoacán.
Aún no sabemos cuál será la consecuencia del
impacto de Patricia en territorio nacional. Pero por lo menos, en esta ocasión
sí se operó una crisis como debía hacerse: con oportunidad, con suficiente
información y, sobre todo, involucrando a la sociedad.
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