sábado, 24 de octubre de 2015

Tixtla de la Discordia

Antonio Jiménez Gómez

Tixtla como Mártir de Cuilapan parecieran estar marcados por alguna maldición. Quien llega a ocupar la alcaldía, sea hombre o mujer, amarillo o verde, enloquecen, se ciegan y terminan negando y traicionando amistades, y hasta después cambian de partido político como si así limpiaran su pasado.

Pero para el caso de Tixtla la situación está aún más complicada en estos momentos que se pretende armar una nueva elección municipal por parte del IEPC, en sustitución de la registrada el 7 de junio pasado que fue anulada por la actuación de los insurrectos que le apuestan al caos como forma de vida para lucrar con el Estado de Derecho.

Así que, acostumbrados a obtener lo que quieren por medio del terror y la violencia, hay quienes ya se desgarran las vestiduras y hacen berrinche, acusando que en Tixtla no puede haber la democracia por la que durante décadas se ha luchado, y sí convertir el ayuntamiento en un club de Tobi, solo para aquellos cuates que piensan igual que la minoría.

Pero también llama la atención que a pesar de la derrota que sufrieron los partidos de izquierda en las mismas elecciones locales del 7 de junio, la vanidad y falta de proyecto hace que cada quien aspire a jugar con su propio gallo a sabiendas de que separados no tienen muchas garantías de ganar.

Celestino, el presidente del partido del solecito eclipsado, anda peregrinando como su homóloga de aquella famosa tragicomedia de Fernando de Rojas promoviendo el amor entre los partidos de izquierda.

Pero ayer admitió que por más de que es cuate del partido de los naranjitos, pues simplemente no les importa a estos últimos lo que pase en Tixtla… y eso que también los naranjitos cayeron en desgracia electoral y ahora a falta de cantidad, sólo les queda que los representantes populares emanados de sus filas sean escandalosos y mitoteros.

Y del lado de una franquicia llamada PT, pues dice Celestino que sí hay interés, pero sinceramente los petitos ni siquiera hacen sombra. En consecuencia, el solecito eclipsado anda solo con su candidato viendo cómo le hace para tener una mejor actuación que el pasado 7 de junio en la que, por cierto, no le fue nada bien…

Dicen que será cuando termine el mes de octubre, cuando se sabrá si el partido tricolor la tiene fácil para la elección municipal en Tixtla por los orgullos de los partidos de izquierda, o si hay otro escenario.


No hay comentarios:

Publicar un comentario