Tixtla como Mártir de Cuilapan
parecieran estar marcados por alguna maldición. Quien llega a ocupar la
alcaldía, sea hombre o mujer, amarillo o verde, enloquecen, se ciegan y
terminan negando y traicionando amistades, y hasta después cambian de partido
político como si así limpiaran su pasado.
Pero para el caso de Tixtla la
situación está aún más complicada en estos momentos que se pretende armar una
nueva elección municipal por parte del IEPC, en sustitución de la registrada el
7 de junio pasado que fue anulada por la actuación de los insurrectos que le
apuestan al caos como forma de vida para lucrar con el Estado de Derecho.
Así que, acostumbrados a obtener lo
que quieren por medio del terror y la violencia, hay quienes ya se desgarran
las vestiduras y hacen berrinche, acusando que en Tixtla no puede haber la
democracia por la que durante décadas se ha luchado, y sí convertir el
ayuntamiento en un club de Tobi, solo para aquellos cuates que piensan igual
que la minoría.
Pero también llama la atención que a
pesar de la derrota que sufrieron los partidos de izquierda en las mismas
elecciones locales del 7 de junio, la vanidad y falta de proyecto hace que cada
quien aspire a jugar con su propio gallo a sabiendas de que separados no tienen
muchas garantías de ganar.
Celestino, el presidente del partido
del solecito eclipsado, anda peregrinando como su homóloga de aquella famosa
tragicomedia de Fernando de Rojas promoviendo el amor entre los partidos de
izquierda.
Pero ayer admitió que por más de que
es cuate del partido de los naranjitos, pues simplemente no les importa a estos
últimos lo que pase en Tixtla… y eso que también los naranjitos cayeron en
desgracia electoral y ahora a falta de cantidad, sólo les queda que los
representantes populares emanados de sus filas sean escandalosos y mitoteros.
Y del lado de una franquicia llamada
PT, pues dice Celestino que sí hay interés, pero sinceramente los petitos ni
siquiera hacen sombra. En consecuencia, el solecito eclipsado anda solo con su
candidato viendo cómo le hace para tener una mejor actuación que el pasado 7 de
junio en la que, por cierto, no le fue nada bien…
Dicen que será cuando termine el mes
de octubre, cuando se sabrá si el partido tricolor la tiene fácil para la
elección municipal en Tixtla por los orgullos de los partidos de izquierda, o
si hay otro escenario.
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