Por T. J. Gómez
La mala
planeación y administración gubernamental le está dando en la torre a la
economía de Guerrero y de Chilpancingo, para ser más específicos. Así lo
plantearon los representantes de organismos empresariales quienes celebran que
a finales de noviembre se celebrará en Acapulco la “Primera Expo Compras de
Gobierno 2015”.
Al evento
están invitadas las dependencias del gobierno estatal y también algunos de los
principales ayuntamientos con el fin de que conozcan a los empresarios
guerrerenses que deseen participar y, en teoría, les compren a ellos y no a las
comercializadoras de compadres, familiares o socios.
Un
elemento juega a favor de los empresarias que durante los últimos años han
arreciado sus exigencias para que haya más transparencia y equidad en las
compras de gobierno: para esas fechas ya se habrá dado cambio en la titularidad
del Ejecutivo del estado…
Pero lo
relevante de todos los buenos deseos es la declaración que el dirigente de la
Coparmex Chilpancingo, Jaime Nava, sobre por qué está jodido el estado:
“contracciones económicas derivadas incluso por malas administraciones o por
mala planeación”.
Obviamente,
también influyen la inseguridad y los fenómenos meteorológicos, y el hecho de
que los empresarios guerrerenses no han hecho una fuerza que “merezca respeto”
por parte del mismo gobierno.
Es decir,
se confirma una vez más una de las principales razones por las cuales la
economía estatal no crece: el gobierno no sirve para que las empresas se desarrollen
y generen los empleos, la productividad y la rentabilidad para superar las
condiciones no solo de nulo crecimiento, sino de recesión que imperan en las
principales ciudades.
Obviamente,
del lado oficial ese no es un factor que se considere. La culpa de la situación
de Guerrero es la pobreza ancestral, es la inseguridad que es es culpa de
todos, es del destino. Para pretextos, hay muchos. Para soluciones, todos se
esconden.
Ojalá y la
ilusión de los empresarios organizados fructifique en hechos que impulsen la
economía. Y no quede nada más en una ceremonia en la que funcionarios se vayan
a tomar fotos, a decir discursos floridos y, a la hora de la hora, no pase
nada.
Pero más
importante que eventitos sería que –como dicen los políticos-- por primera vez
en la historia de Guerrero, haya una política pública de promoción y respaldo a
la inversión privada.
Que tal y
como se ha anunciado que habrá una reestructuración de las dependencias de
gobierno, se tomen las decisiones para desaparecer las burocráticas e inútiles
áreas para impulsar a las micro y pequeñas empresas, para generar un Instituto
del Emprendedor y las Mipymes que realmente otorgue financiamiento que sirva y
oportunidades para el desarrollo de las unidades productivas.
Sería
bueno que ya en el siglo 21, el gobierno deje de ver a los empresarios de
Guerrero como un adorno y en realidad implemente programas y acciones para que
puedan generar más empleos y se eleven los niveles de productividad y
competitividad.
En lugar
de destinar millones a facciones de burócratas cuya exigencia es que les paguen
por no hacer nada, se debe invertir y generar condiciones de seguridad y
certidumbre para quienes apuestan su dinero en crear empleos y desarrollar la
economía.
El mito
del día: el bono del burócrata.
Al
dirigente del sindicato de burócratas de Guerrero dice –sí lo dijo, eh—que
confía en que los funcionarios del gobierno estatal pagarán el bono sexenal a
sus miles de afiliados antes de que concluya el horario de trabajo del viernes
23 de octubre próximo.
Pero que
si por alguna misteriosa y curiosa razón, se dieran las 3 de la tarde de ese
viernes, y los funcionarios se fueran a descansar. Y casualmente el día 26 ya
no los encontrataran porque están ocupados en vaciar lo que quedara de sus oficinas
porque ese día se les acaba el hueso… y no hubiera bono… No hay bronca.
Están
listos para cobrarle al ahora gobernador electo…
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