Más allá de las incidencias de inseguridad que son comunes a
la mayoría de los municipios del estado y del país, en Zumpango de Neri la
transición partidista no significó la catástrofe ni el caos.
Por el contrario, después de tantos años de buenos y malos
gobiernos del PRI, la llegada de Pablo Higuera por el PRD a la alcaldía se
realizó, digamos, de terciopelo.
No solo tuvo que enfrentar el saqueo del ayuntamiento y las
deudas increíbles, sino también un aparato que idealmente estaría en su contra,
porque la desventaja de un alcalde de la alternancia llega a gobernar con la
estructura y las prácticas del periodo anterior.
Bueno, tan bien operada se está dando la transición que,
dicen los que saben, hasta para la feria de Zumpango, Pablo Higuera está
logrando armar una buena plana, mejor que la de otros municipios que en el
pasado eran más prestigiados en eso de armar las pachangas tradicionales del
pueblo.
Al tiempo. Finalmente la alcaldía no la hace la elección, la
hace el alcalde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario