lunes, 11 de enero de 2016

El gobierno a dieta

T. J. Gómez

Ya lo había anunciado en su comparecencia de diciembre de 2015. Y ya lo confirmó: se aplicará un plan de austeridad que implica la revisión a la estructura orgánica de las dependencias del gobierno estatal.

Héctor Apreza, secretario de Finanzas estatal, confirmó que una de las estrategias para ir revirtiendo la situación financiera crítica en que se recibió el gobierno estatal por parte de la actual administración, será la de poner a dieta la estructura burocrática.

Y eso implicará por una revisión de cuantos cargos tiene cada una de las dependencias, para después revisar qué tanto sirve tener tantos jefes. Además de la revisión de cuántos “aviadores” se encuentran en las áreas gubernamentales, también se revisará qué tanto sirve tener 20 personas cuando el trabajo podría ser realizado con diez.

Si el problema de la obesidad es uno de los principales del país, éste pasa de las personas a las instituciones. Y para el caso de Guerrero, en medio de su pobreza, tiene un gobierno obeso, que se acostumbró a moverse poco y mal, que por más que quiere caminar no avanza, y eso le impide producir y, por supuesto, competir.

Obviamente, los primeros que empezarán a brincar y a protestar son aquellos que les gusta vivir del presupuesto y no esforzarse; muchos que se han dedicado solo a disfrutar del dinero que se les regala sin sudar ni siquiera una neurona.

Los que sí trabajan no tendrán problema en su empleo. Pero los que llegaron porque eran líderes de algún grupo político en la Universidad, porque eran cuñados, yernos, primos, hermanos o comadres de la primera dama, etcétera, en el mejor de los escenarios –el que quiere la ciudadanía—se les dará de baja de la nómina.

En el momento en que se adelgace la estructura gubernamental irán bajando la gravedad de los problemas financieros de la administración que encabeza El Elegido.

Obviamente, como ya se ha planteado en este espacio, la dieta deberá ir acompañada de un programa real y efectivo de apoyo para la creación de empresas, para los casos de los ex empleados que no lucraron con las arcas públicas.

Es necesario, urgente, que Guerrero, que Chilpancingo deje de ser una ciudad burocrática y empiece a desarrollar una iniciativa privada que, de la mano con la inversión gubernamental, pueda impulsar el desarrollo de la región y del estado.

Se tiene que invertir y trabajar en el fortalecimiento del mercado interno estatal y dejar de mantener la economía fomentando la pasividad y el conformismo. Eso ya le ha hecho mucho daño al estado.

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